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Cuenco redondo de selenita natural. Recibirás un cuenco grande de selenita blanca muy similar al que aparece en la imagen superior, seleccionado al azar. Por favor, espera alguna ligera variación en cuanto a color y transparencia, ya que cada pieza es única. Ten en cuenta que todos los cristales son naturales, por lo que a veces pueden aparecer pequeñas imperfecciones.

Tipo: Selenita
Color: Blanco perlado, sedoso
Transparencia: Translúcido
Dureza Mohs: 2
Pulido: Pulido en todos los lados
Forma: Redondo
Medidas aproximadas: 130mm x 40mm
Peso aproximado: 540g - 620g
Origen: Marruecos

Nombrada en honor a Selene, la diosa griega de la Luna, la selenita ha sido admirada durante siglos por su suave resplandor, similar al de la luz de la luna, y por su característico brillo satinado. Esta hermosa variedad de yeso es uno de los minerales más reconocibles del mundo y se ha convertido en una de las favoritas entre coleccionistas, decoradores de interiores y personas interesadas en las prácticas espirituales.

La selenita se asocia con la claridad, la paz interior, el crecimiento espiritual, el equilibrio y la limpieza energética. Tradicionalmente se utiliza para limpiar la energía de los espacios, recargar otros cristales y favorecer una atmósfera de calma y armonía. También es una compañera muy apreciada para la meditación, el yoga y el trabajo energético, ayudando a desbloquear el flujo de energía y a favorecer el equilibrio, la claridad y el crecimiento espiritual.

El cuenco redondo de selenita es una de las tallas más elegantes y versátiles de este mineral. Tradicionalmente utilizado para limpiar y recargar cristales, joyas, péndulos y otros objetos especiales, su atemporal forma circular lo hace ideal para exponerlos y guardarlos. También es una hermosa pieza decorativa para espacios de meditación, altares, mesitas de noche o escritorios. Elaborado artesanalmente en Marruecos, cada cuenco resalta la translucidez natural y el brillo sedoso que hacen de la selenita un mineral tan único.

Nota: La selenita es un mineral naturalmente blando y soluble en agua. No la sumerjas ni la laves con agua, ya que el contacto prolongado con la humedad puede dañar su superficie y su característico brillo satinado.