€4,00 EUR

Pirámide de selenita natural. Recibirás un cristal de selenita blanca, muy similar al de la imagen de arriba, seleccionado al azar. Puede haber ligeras variaciones en el color y la transparencia, ya que cada pieza presenta características únicas. Ten en cuenta que todos los cristales son naturales, por lo que a veces pueden presentar pequeñas imperfecciones.

Tipo: Selenita
Color: Blanco perlado, satinado 
Transparencia: Translúcida
Dureza de Mohs: 2
Pulido: Pulida por todos los lados
Forma: Pirámide
Medidas aproximadas: 45mm x 45mm
Peso aproximado: 85g - 90g
Origen: Marruecos

Nombrada en honor a Selene, la diosa griega de la Luna, la selenita ha sido admirada durante siglos por su suave resplandor, similar al de la luz de la luna, y por su característico brillo satinado. Esta hermosa variedad de yeso es uno de los minerales más reconocibles del mundo y se ha convertido en una de las favoritas entre coleccionistas, decoradores de interiores y personas interesadas en las prácticas espirituales.

La selenita se asocia con la claridad, la paz interior, el crecimiento espiritual, el equilibrio y la limpieza energética. Tradicionalmente se utiliza para limpiar la energía de los espacios, recargar otros cristales y favorecer una atmósfera de calma y armonía. También es una compañera muy apreciada para la meditación, el yoga y el trabajo energético, ayudando a desbloquear el flujo de energía y a favorecer el equilibrio, la claridad y el crecimiento espiritual.

La pirámide de selenita es una de las tallas más simbólicas de este mineral. Su forma geométrica se asocia tradicionalmente con la concentración y dirección de la energía, lo que la hace ideal para espacios de meditación, rejillas de cristales, altares, trabajos energéticos o simplemente como una elegante pieza decorativa. Elaborada artesanalmente en Marruecos, cada pirámide muestra la translucidez natural y el brillo sedoso que hacen de la selenita un mineral tan especial.

Nota: La selenita es un mineral naturalmente blando y soluble en agua. No la sumerjas ni la laves con agua, ya que el contacto prolongado con la humedad puede dañar su superficie y su característico brillo satinado.